El gran avivador (1703-1758)
Hace dos siglos que el mundo habla del famoso sermón, "Pecadores en las manos de un Dios airado", y de
los oyentes que se agarraban a los bancos pensando que iban a caer en el fuego eterno. Ese hecho fue
solamente uno de los muchos que ocurrieron en aquellas reuniones, en que el Espíritu Santo desvendaba
los ojos de los presentes, para que contemplaran las glorias de los cielos y la realidad del castigo que está
bien cerca de aquellos que están alejados de Dios.










